Curiosidades de la Catedral de Sevilla

Curiosidades de la Catedral de Sevilla: 12 secretos que no debes perderte

La Catedral de Sevilla es el mayor templo gótico del mundo, pero lo que de verdad sorprende a quien la recorre son sus detalles: un cocodrilo colgado del techo, un retablo de casi 30 metros de altura, firmas de canteros escondidas en la piedra o niños que bailan ante el altar mayor. En esta guía reunimos las curiosidades de la Catedral de Sevilla que merece la pena conocer antes de entrar y te contamos dónde encontrar cada una durante la visita.

Si te interesa especialmente la torre, tenemos una guía aparte con los secretos y curiosidades de la Giralda. Aquí nos centramos en el templo, su patio y sus tradiciones.

Curiosidades sobre el origen y la construcción de la catedral

1. Se levantó sobre la mezquita mayor de Sevilla, y parte de ella sigue en pie

Antes de la catedral, en este solar se alzaba la gran mezquita almohade, construida a finales del siglo XII. Tras la conquista cristiana de 1248 se usó como catedral durante más de siglo y medio, hasta que su mal estado llevó al cabildo a derribarla y empezar un templo nuevo a comienzos del siglo XV.

No todo desapareció. Del edificio islámico se conservan el antiguo alminar, convertido en la Giralda; el Patio de los Naranjos, que era el patio de abluciones; y la Puerta del Perdón, por la que normalmente se sale al terminar la visita. Cuando cruzas el patio entre naranjos estás pisando, literalmente, el espacio de la antigua mezquita.

Fuente del Patio de los Naranjos con la Puerta del Perdón al fondo, en la Catedral de Sevilla

2. «Que nos tengan por locos»: la ambición de sus constructores

La tradición atribuye a los canónigos que decidieron construir el templo, en 1401, la intención de levantar una iglesia tan grande que quienes la vieran terminada los tomaran por locos. La frase ha llegado hasta nosotros a través de cronistas posteriores y resume bien el espíritu del proyecto: Sevilla era una ciudad rica y quería una catedral que lo demostrara.

3. Una catedral gótica con forma de mezquita

Las grandes catedrales góticas suelen tener planta de cruz latina y una girola detrás del altar. La de Sevilla no: como se construyó aprovechando el solar de la mezquita, su planta es un gran rectángulo de unos 116 metros de largo por 76 de ancho, dividido en cinco naves y con capillas entre los contrafuertes. Esa herencia explica la sensación de estar en un espacio enorme y muy amplio, más ancho que alargado.

4. Su cúpula central se vino abajo dos veces

El cimborrio que cubre el crucero se cerró en 1506 y se hundió poco después, en diciembre de 1511, por el peso de la estructura. Juan Gil de Hontañón lo reconstruyó con un nuevo diseño, que aguantó hasta el 1 de agosto de 1888, cuando el fallo de uno de los pilares provocó un segundo derrumbe. Lo que hoy vemos es la reconstrucción de finales del siglo XIX. Si quieres entender estos problemas estructurales sobre el terreno, la visita a las cubiertas de la Catedral de Sevilla recorre precisamente las azoteas que cubren las bóvedas.

5. Las firmas de los canteros siguen grabadas en la piedra

Fíjate en los sillares de pilares y muros: en muchos verás pequeños símbolos grabados, como flechas, cruces, estrellas o letras. Son marcas de cantero. Cada obrero señalaba así las piezas que tallaba para que el maestro de obras pudiera contarlas y pagarle. Buscarlas es un buen entretenimiento durante la visita y una forma de recordar a los cientos de trabajadores anónimos que levantaron el edificio.

Curiosidades que puedes ver durante la visita

6. El «lagarto» que en realidad es un cocodrilo

En la galería que comunica el Patio de los Naranjos con la catedral, la llamada Nave del Lagarto, cuelga del techo un cocodrilo de tamaño natural. Lo acompañan un colmillo de elefante, un bocado de caballo y una vara de mando.

Según la tradición, son el recuerdo de la embajada que el sultán mameluco de Egipto envió a Alfonso X el Sabio hacia 1260, cargada de regalos exóticos, entre ellos un cocodrilo vivo. La leyenda añade que el sultán pretendía la mano de la infanta Berenguela y que el rey no aceptó, aunque los regalos se quedaron en Sevilla. El reptil original no se conserva: el que ves hoy es una réplica de madera.

Cocodrilo de madera colgado del techo de la Nave del Lagarto, en la Catedral de Sevilla
El «lagarto» de la Nave del Lagarto. Foto: CarlosVdeHabsburgo, CC BY-SA 3.0

7. El retablo mayor más grande de la cristiandad

Vista completa del retablo mayor de la Catedral de Sevilla, de madera dorada y policromada

El retablo de la Capilla Mayor mide casi 30 metros de alto y unos 20 de ancho, y está considerado el mayor de la cristiandad. Se empezó en 1482 con trazas del escultor flamenco Pieter Dancart y no se dio por terminado hasta 1564, tras pasar por las manos de varios talleres. Sus escenas en madera dorada y policromada cuentan la vida de Cristo y de la Virgen como si fueran las viñetas de un gran libro.

Seguramente oirás que se doró con el primer oro llegado de América. Es una historia muy repetida, pero hay que tomarla con cautela: el retablo se comenzó diez años antes del primer viaje de Colón y su construcción se prolongó durante casi un siglo, así que no hay una relación directa demostrada entre ese oro y el dorado del conjunto.

8. La tumba de Colón no la sostienen cuatro reyes

El monumento funerario de Cristóbal Colón, obra de Arturo Mélida, llegó a Sevilla desde La Habana tras la independencia de Cuba y se instaló en la catedral en 1899. Las cuatro figuras que cargan el féretro suelen describirse como reyes, pero son heraldos que representan los reinos de Castilla, León, Aragón y Navarra.

Durante décadas se discutió si los restos eran realmente del almirante. En octubre de 2024, el equipo del forense José Antonio Lorente, de la Universidad de Granada, presentó análisis de ADN que confirman que los huesos de Sevilla pertenecen a Colón. Lo contamos en detalle en los misterios del sepulcro de Cristóbal Colón.

9. Las inscripciones rojas de los muros

Al rodear el exterior del templo verás letras rojas pintadas sobre la piedra, con nombres y la palabra «Víctor». Son vítores, inscripciones con las que se celebraba que alguien había obtenido un título universitario o un cargo importante. Forman parte del patrimonio del edificio y tienen su propia historia, que explicamos en el artículo sobre los vítores de la Catedral de Sevilla.

10. Puedes ver el Giraldillo de cerca, a pie de calle

La veleta que corona la Giralda, el Giraldillo, es una figura de bronce de unos cuatro metros que representa el triunfo de la fe y sostiene una palma y un lábaro. Entre 1999 y 2005 el original se bajó para restaurarlo y en su lugar se colocó una copia. Esa réplica se expone hoy junto a la Puerta del Príncipe, en la fachada sur, y es la mejor ocasión de apreciar el tamaño real de una pieza que desde abajo parece diminuta.

Réplica en bronce del Giraldillo, con la palma y el lábaro, ante una portada de la Catedral de Sevilla

Tradiciones vivas que solo verás en esta catedral

11. Los Seises: niños que bailan ante el altar

Pocas catedrales permiten bailar dentro del templo. En Sevilla, un grupo de diez niños, los Seises, danza ante el Santísimo con trajes de inspiración del siglo XVII y castañuelas. Se llaman así porque al principio eran seis. Bailan tres veces al año: en la octava del Corpus Christi, en la de la Inmaculada (con trajes azules y blancos) y en el Triduo de Carnaval, antes del Miércoles de Ceniza. Si tu viaje coincide con alguna de estas fechas, merece la pena informarse de los horarios.

12. Un órgano con dos fachadas

El órgano de la catedral se reparte en dos grandes cajas barrocas que se miran a ambos lados del coro. Aunque su aspecto es antiguo, el instrumento ha sido renovado varias veces; la reforma más conocida es la de Aquilino Amezua a principios del siglo XX. La mejor forma de escucharlo es asistir a una misa solemne o a un concierto; puedes consultar los horarios de misa de la Catedral de Sevilla.

Cómo descubrir estas curiosidades en tu visita

  • Empieza por la Puerta del Príncipe: es el acceso habitual de la visita cultural; allí está la réplica del Giraldillo y, al entrar, quedarás muy cerca de la tumba de Colón, en el brazo sur del crucero.
  • Reserva tiempo para el retablo: conviene verlo con calma desde la reja de la Capilla Mayor; unos prismáticos pequeños ayudan a distinguir las escenas altas.
  • Deja el Patio de los Naranjos para el final: desde él se accede a la Nave del Lagarto y se sale por la Puerta del Perdón.
  • Calcula bien el tiempo: para el templo y la Giralda necesitarás al menos dos horas. Te lo explicamos en cuánto se tarda en visitar la Catedral de Sevilla.
  • Planifica la entrada: consulta precios y horarios antes de ir y, si prefieres que alguien te cuente estas historias delante de cada pieza, echa un vistazo a nuestro tour guiado por la Catedral y la Giralda.

Preguntas frecuentes sobre las curiosidades de la Catedral de Sevilla

¿Por qué hay un cocodrilo en la Catedral de Sevilla?

Recuerda la embajada que el sultán de Egipto envió a Alfonso X hacia 1260 con regalos exóticos, entre ellos un cocodrilo. El que cuelga hoy en la Nave del Lagarto es una réplica de madera.

¿Es la Catedral de Sevilla la catedral gótica más grande del mundo?

Sí. Es el mayor templo gótico del mundo y una de las iglesias más grandes de la cristiandad. Desde 1987 es Patrimonio de la Humanidad, junto al Real Alcázar y el Archivo de Indias.

¿Están los restos de Cristóbal Colón en la Catedral de Sevilla?

Los análisis de ADN presentados por la Universidad de Granada en 2024 confirman que los restos conservados en la catedral pertenecen a Colón. La República Dominicana mantiene que también guarda restos del almirante, que no se han analizado.

¿Cuándo bailan los Seises?

Tres veces al año: en la octava del Corpus Christi, en la octava de la Inmaculada Concepción y en el Triduo de Carnaval.