La tumba de Cristóbal Colón en la Catedral de Sevilla es uno de los monumentos funerarios más reconocibles del templo. Cuatro figuras monumentales sostienen sobre sus hombros el féretro del almirante en una composición diseñada por Arturo Mélida a finales del siglo XIX y cargada de referencias históricas y heráldicas.
Pero buena parte del interés de esta tumba está en una historia que no se aprecia a simple vista. Los restos atribuidos a Colón recorrieron diferentes ciudades y cruzaron el Atlántico varias veces antes de llegar a Sevilla. Incluso después de su llegada a la Catedral en 1899 tuvieron que esperar varios años hasta ocupar el emplazamiento que podemos contemplar actualmente.
Si vas a visitar la Catedral, merece la pena detenerse ante el monumento: observar las cuatro figuras, sus escudos y el propio pedestal ayuda a comprender mucho mejor su significado.
¿Dónde está la tumba de Cristóbal Colón?
El monumento se encuentra en el interior de la Catedral de Sevilla, en el brazo sur del crucero y próximo a la Puerta de San Cristóbal, también conocida como Puerta del Príncipe.
No existe una entrada independiente para conocer la tumba. Se visita como parte del recorrido por la Catedral, por lo que necesitas disponer de una entrada al monumento.
La visita general incluye además otros espacios imprescindibles de la Catedral y el acceso a la Giralda. Como los horarios pueden cambiar debido al culto y a otras actividades del templo, lo recomendable es consultar los horarios oficiales de la Catedral de Sevilla antes de organizar la visita.
La Catedral calcula aproximadamente 75 minutos para su visita cultural general, aunque necesitarás más tiempo si quieres detenerte con calma ante sus principales obras y espacios.

El largo viaje de los restos de Cristóbal Colón
La historia de la tumba es especialmente singular porque Colón continuó viajando mucho después de su muerte.
Cristóbal Colón falleció en Valladolid el 20 de mayo de 1506. Fue enterrado inicialmente en el convento de San Francisco de aquella ciudad, pero sus restos fueron trasladados posteriormente al Monasterio de Santa María de las Cuevas, la Cartuja de Sevilla.
Sevilla, por tanto, ya había albergado sus restos varios siglos antes de que terminaran definitivamente en la Catedral.
Más tarde fueron enviados a Santo Domingo, en la isla de La Española, de acuerdo con el deseo de la familia de vincular su sepultura con los territorios americanos.
El siguiente gran traslado se produjo a finales del siglo XVIII. Tras el cambio de soberanía de Santo Domingo, las autoridades españolas decidieron llevar a Cuba los restos que consideraban pertenecientes al almirante. Desde enero de 1796 quedaron depositados en la Catedral de La Habana.
Allí permanecerían aproximadamente un siglo.
De La Habana a Sevilla: el regreso de 1899
El desenlace de la guerra hispano-estadounidense y la pérdida de Cuba en 1898 obligaron a decidir nuevamente qué hacer con los restos.
Varias ciudades españolas aspiraron a recibirlos, pero finalmente fue Sevilla la elegida. Pesaron tanto la histórica relación de la ciudad con Colón y América como la presencia en la propia Catedral de su hijo Hernando Colón y de la Biblioteca Colombina.
Los restos salieron de La Habana en diciembre de 1898 y, tras pasar por Cádiz, llegaron a Sevilla el 19 de enero de 1899. La ciudad organizó un recibimiento solemne y la urna fue trasladada hasta la Catedral.
Sin embargo, aquí aparece uno de los datos que suelen explicarse incorrectamente: Colón no pasó directamente a la tumba que vemos hoy.
Sus restos quedaron depositados provisionalmente en la cripta del Sagrario mientras se resolvían diferentes cuestiones relacionadas con el monumento y su ubicación definitiva.
El mausoleo no quedó completamente instalado hasta 1902. Finalmente, el 17 de noviembre de 1902 los restos fueron trasladados solemnemente a su emplazamiento actual.
¿Quién diseñó la tumba de Cristóbal Colón?
El responsable del monumento fue Arturo Mélida y Alinari, arquitecto, escultor y diseñador español.
Lo curioso es que el mausoleo no se concibió originalmente para Sevilla. Mélida ganó en 1891 el concurso convocado para realizar un monumento funerario destinado a los restos que entonces se encontraban en La Habana.
Los acontecimientos de 1898 cambiaron por completo ese proyecto.
Cuando los restos regresaron a España, el monumento también viajó hasta Sevilla y tuvo que adaptarse al nuevo espacio catedralicio. La documentación conservada por la propia Catedral de Sevilla sobre el proyecto de Arturo Mélida permite conocer tanto su concepción como buena parte de su complejo simbolismo.
¿Qué representan las cuatro figuras de la tumba?
Es probablemente el detalle que más llama la atención al encontrarse frente al monumento.
El féretro aparece elevado sobre los hombros de cuatro reyes de armas que representan a Castilla, León, Aragón y Navarra, los reinos históricos asociados por Mélida a la monarquía de los Reyes Católicos.
No son cuatro figuras decorativas idénticas. Sus vestimentas, escudos y objetos permiten reconocer qué territorio simboliza cada una.
Castilla y León ocupan la parte delantera y reciben un protagonismo especial. En la memoria redactada por el propio Mélida, Castilla aparece vinculada a la dimensión naval de la expedición de 1492, mientras que León incorpora referencias a la Reconquista.
Aragón y Navarra aparecen detrás. El conjunto representa así a los cuatro reinos portando conjuntamente el féretro de Colón.
También hay elementos religiosos y marítimos distribuidos por la composición. Precisamente por esa cantidad de símbolos, merece la pena contemplar el monumento desde distintos ángulos en lugar de limitarse a observarlo de frente.

El pedestal también cuenta una historia
La parte inferior del mausoleo es fácil de pasar por alto, pero aporta información fundamental sobre el motivo por el que la tumba acabó en Sevilla.
En el pedestal aparece el conocido emblema sevillano NO8DO y una inscripción que recuerda que, después de la salida española de Cuba, Sevilla obtuvo el depósito de los restos y su Ayuntamiento promovió el pedestal.
También aparecen las fechas 1891 y 1902. La primera corresponde al proyecto de Mélida y la segunda a la instalación definitiva del conjunto funerario en la Catedral.
Por tanto, el propio monumento permite reconstruir parte de su complicada historia si sabes dónde mirar.
¿Están realmente los restos de Cristóbal Colón en Sevilla?
Durante mucho tiempo esta fue una de las grandes cuestiones alrededor de la tumba.
La controversia se explica, entre otras razones, porque en Santo Domingo también se conservan restos atribuidos a Cristóbal Colón. La historia de los sucesivos traslados hizo surgir dudas sobre si en el siglo XVIII se habían extraído de allí todos sus restos o solamente una parte.
A comienzos del siglo XXI, un equipo coordinado por José Antonio Lorente, de la Universidad de Granada, analizó los restos conservados en Sevilla y los comparó con material genético procedente de familiares de Colón.
Las pruebas permitieron establecer una compatibilidad genética entre los restos atribuidos a Cristóbal y los de su hermano Diego, proporcionando evidencia suficiente al equipo investigador para identificar como pertenecientes a Colón los huesos conservados en Sevilla.
Eso requiere, sin embargo, una precisión importante.
No significa necesariamente que todos los restos de Cristóbal Colón estén en Sevilla. Los investigadores señalaron que la cantidad conservada corresponde únicamente a una parte del esqueleto, por lo que la identificación de los restos sevillanos no resuelve por sí sola qué puede conservarse en otros lugares.
Puedes consultar información sobre las investigaciones en la Universidad de Granada.
Qué observar cuando visites la tumba de Colón
Ante un monumento tan llamativo es fácil sacar una fotografía y continuar inmediatamente el recorrido. Merece la pena dedicarle unos minutos más.
Fíjate primero en los escudos de las cuatro figuras para identificar Castilla, León, Aragón y Navarra. Después observa los objetos que portan y la posición diferenciada de cada personaje.
Mira también el féretro situado sobre ellos y, finalmente, baja la vista hacia el pedestal. Las inscripciones, el NO8DO y las fechas permiten comprender que el monumento no solo recuerda a Colón, sino también el regreso de sus restos desde Cuba y su establecimiento definitivo en Sevilla.
Cómo visitar la tumba de Colón y la Catedral de Sevilla
La tumba forma parte del recorrido por uno de los conjuntos monumentales más importantes de Sevilla, por lo que tiene sentido conocerla dentro del contexto de toda la Catedral.
Además del mausoleo puedes visitar el Retablo Mayor, las capillas, el coro, el Patio de los Naranjos y la Giralda. La relación de Sevilla con Colón resulta además mucho más comprensible cuando se conecta con la importancia que alcanzaría posteriormente la ciudad en las relaciones entre España y América.
Si quieres conocer estos espacios con las explicaciones de un guía, puedes reservar aquí tu visita a la Catedral de Sevilla y la Giralda. La visita incluye la entrada al monumento y permite comprender tanto la tumba de Cristóbal Colón como los principales espacios de la Catedral.
Después de salir, el Archivo de Indias se encuentra a pocos pasos y constituye una continuación especialmente apropiada para una ruta centrada en la relación histórica entre Sevilla y América.